Memoria Sensorial

La memoria de los sentidos es increíble. Mientras estaba tratando de entender un libro, mi atención se desvaneció entre las hojas a la mitad del ejemplar. Estaban separadas y mi atención en la lectura estaba arruinada. Pasé las hojas con impaciencia para descubrir que lo que mantenía la mitad del libro entreabierto eran dos tarjetas. Una de ellas era una tarjeta telefónica de aquéllas que eran usadas en mi época de secundaria, cuando el celular no era tan popular. Yo cargaba una de esas en mi cartera infantil de Piolín, sí aquélla cartera por la que lloré toda una tarde al haberla perdido durante la clase de educación física; en fin, la tarjeta era algo valioso, tanto para llamar a casa en caso de emergencia, como para utilizarla con los amigos al término de las clases. Bastaba introducirla en la ranura, levantar el teléfono y marcar cualquier número, el que fuera era bueno para hacer bromas…

La segunda tarjeta, es un holograma que en aquéllos tiempos entre la primaria y la secundaria, era obtenida como un regalo dentro de las bolsas que contenían barras de pan. Al encontrarla tuve la sensación de abrir rápidamente la bolsa del pan para introducir mi mano hasta la mitad o un poco más adentro y poder encontrarla. Por un segundo mientras la veía, pude percibir el olor del pan recién sacado de su envoltura, así como la textura resbaladiza, suave y fresca del empaque. Casi me vi corriendo hacia papá con la tarjeta en la mano, alardeando de que había obtenido el holograma de su equipo de fútbol favorito.

Por un instante volví en el tiempo, ¡ah, si sólo pudiera ser un viaje real! Pero, ¡fue real por un instante! Percibí la frialdad y dureza de las teclas del teléfono público, escuché los tonos de la marcación y la línea en espera. Escuché las risas contenidas de mis amigos mientras molestábamos a alguien a través del auricular. Estuve en mi casa de infancia, vi a mi familia en su juventud. Me vi a mi siendo una niña. Magnífica memoria sensorial. ¿Fue un recuerdo, una alucinación o un viaje real? En realidad la línea de separación entre cada opción es tan delgada, que lo único de lo que estoy segura es que, fue agradable volver a sentir.

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