Tu silueta en la playa

Esta es una memoria olvidada del 21 de febrero del año 2013… De una imaginación que se volvió un inalcanzable anhelo.

Te miré aquélla tarde del mes de Abril, el sol desnudaba aún más tu piel, perlaba tu figura frente al mar, ¿cómo olvidar aquélla imagen en que tu silueta se acoplaba perfectamente al paisaje? Era como si tu anatomía fuera un pedazo más del Cielo, como si tus cabellos agitándose formaran una especie de espuma oscura que ondulaba sobre el azul del Cielo matizado con el resplandor del Sol y acoplado con los sonidos propios de las aves que descendían a la orilla del mar.

En ese entonces, volviste tu mirada y sin querer nos encontramos en un punto del basto universo. Tu mirada un poco orgullosa, parecía decirme “mírame más”, mi pensamiento te había alcanzado en algún punto del tiempo y por fuerzas que estaban fuera de nuestro alcance, nos encontramos esa ocasión.

¿Cómo no he de escribir por un astro? ¿Cómo no he de recordar tus ojos llenos de vida, negros, fuertes, penetrantes…? Tu cuerpo bronceado y tus manos abiertas, tu postura, tus piernas.

Entonces ese mes de Abril, lo viví por siempre en mi mente. Durante años mantuve la imagen de ti, alimenté un sentimiento franco de amor, creé la admiración jamás antes sentida y escribí para ti, inventé tardes a tu lado, levanté castillos junto a ti.

Esta noche, mi Cielo es claro, las estrellas que me acompañaron aquella noche cuando pensé en ti, me acompañan hoy y titilan frescas, cual si latieran como late mi corazón.

Me encuentro entre tus brazos y te entrego los tesoros de mi mente, mis memorias en dónde existes en todas y mis tardes de amor ferviente. El Universo nos juntó entonces, aquélla tarde del mes de Abril y se trazaron líneas que no vimos, pero hoy estamos aquí. En el amor los años no pasan, se fortalecen los lazos, por eso aunque el cuerpo sea anciano, el recuerdo prevalece, rejuvenecen las memorias y renuevan nuestros votos. El amor evoluciona, se desenvuelve con el tiempo… en cada gesto, en cada movimiento, cada paso acompañados es la felicidad que construyen los fragmentos de la eternidad.

Aniversario de matrimonio, campanas del recuerdo, sonrisas infantiles que se fueron envejeciendo, más nunca perdieron el sentido y siguen alumbrando el sendero. Si le pido ahora a las estrellas es porque sigan latiendo, porque contengan nuestros sueños y continuemos la dicha de haber encontrado amor verdadero. Si les pido es porque ahora sigues siendo mi lucero, después de algunas décadas te amo y te deseo como desde el primer momento, cuando aquél día en la playa, surgió la necesidad de compartir contigo el mundo entero.

Leave a Reply